Garabateando ...

Los garabatos pertenecen a todas las edades, a todas las generaciones, a todos los pueblos, a todos los cuerdos y a sus correspondientes locos, a todos los emocionados y a sus correspondientes cómplices. El niño que aprieta sus lápices de colores en el aulario preescolar  hace los garabatos que recuerdan la firma temblorosa de su abuelo. El dibujante inexperto tantea con el lapicero los trazos certeros de su maestro. El escritor novel improvisa el esquema sobre el papel en blanco de su primer ensayo. El fotógrafo destierra con garabatos las instantáneas fallidas en su cámara oscura.
Todos ellos crean formas de interpretar la realidad tan dispares como mi inquieta imaginación y, también la suya, pueda entrever en la línea del garabato. Así es que, estimado visitante, animado lector o ferviente, y seguramente desternillado seguidor, sea bienvenido a este rincón caleidoscópico que pretende ser el reflejo de las múltiples caras de un garabato, sea de aquí o allá, de ahora o antes. Porque las formas que podrán adquirir ante sus ojos los grandes sucesos de la vida, o los detalles más insignificantes, solo están albergadas en la anatomía de los garabatos que un día llegaron a ser.

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